La educación en línea


Estudiar en línea nos permite formarnos en un ambiente flexible, intercambio de experiencias y la continua formación conjunta para la construcción del conocimiento, pero el constante desarrollo de la tecnología nos pone a prueba como estudiantes y como docentes.

Desde hace muchos años ha ido variando la forma en que adquirimos información para realizar actividades que nos permitan alcanzar el conocimiento, comprender la naturaleza de los temas que deseamos o necesitamos estudiar, internalizarlos y compartirlos. Los sistemas educacionales nos han ofrecido diferentes modalidades para alcanzar esa experiencia transformadora: educación presencial, a distancia, online, entre otras. De nuestras necesidades y posibilidades depende de cuál elegir o por cuál optar.

Para tomar una decisión con sentido debemos permitirnos conocer cada una de ellas para tomar la mejor determinación y no morir en el intento.

La trayectoria cronológica y la transformación que ha tenido la educación a distancia hacia la formación en línea durante el transcurso del tiempo, su evolución desde el siglo XIX al siglo XXI, ha trasmutado desde el estudio a través de intercambio de materiales y trabajos escritos por correspondencia hasta el conectivismo de la educación en línea, para comunicarse, captar el conocimiento y lograr el aprendizaje (Torras, 2015).

Algunos autores que han recopilado información de lo que implica la educación a distancia (Marcelo, 2002; Torras, 2015) concuerdan que es un medio para acceder al aprendizaje en un lugar físico diferente a la que se encuentran los educadores, que requiere de técnicas y estrategias determinantes para el logro de los objetivos basados en la comunicación flexible e independiente a través de medios tecnológicos y que en definitiva es un proceso educativo centrado en el contexto del estudiante, de comunicación multidireccional entre éste, sus docentes y la institución; empero, de no poner atención a las posibilidades de acceso, diseño de los medios utilizados o las habilidades informacionales de los estudiantes, se puede propiciar su exclusión (Cabero, 2016).

Si ponemos atención en la transformación de lo que ha sido la educación a distancia, se puede observar cómo se han modificado los medios y recursos, desde la correspondencia por correo hasta el uso de entornos virtuales de aprendizaje y/o la utilización de multimedios, es aquí donde la transmutación de la educación a distancia ocurre hacia la educación en línea, en donde prima el aprendizaje utilizando una conexión a internet, con un plan de estudios en un medio virtual de aprendizaje y desde el aprendizaje individual hacia el aprendizaje colaborativo debido en favor de la educación abierta y en línea (Torras, 2015; Cortés, 2009).

La evolución de las TIC, su aplicación en la educación y la disponibilidad a toda la comunidad educativa ha influido favorablemente en docentes y estudiantes; en los docentes en cómo enseñan y en los estudiantes en cómo aprenden, qué aprenden y qué deciden aprender (Cabero et al., 2015). La disponibilidad de los recursos en línea en post de la educación abierta, aporta al equilibrio entre flexibilidad e interacción que realizan los estudiantes, entre ellos, con sus docentes y/o con los materiales, ya sean éstos ofrecidos por una institución formadora tradicional o no tradicional, extendiendo enormemente las posibilidades de acceder, aprender, socializar e intercambiar información (Cortés, 2009).

La educación abierta se puede comprender de dos maneras: como la educación que se adquiere a través de materiales de libre acceso dentro de una educación formal, o como los REA (Recursos de Enseñanza Abiertos) la generación, uso, reutilización y difusión de recursos educativos de dominio público que han sido generados por diferentes entidades en páginas web con acceso libre para quienes las necesiten (Cabero et al., 2015), ejemplo los MOOC, todas sus variantes y otras aplicaciones para Android o iOS.

Es así como podemos comprender que la educación a distancia se ha transformado en una opción para la formación más cercana al estudiante, disponible, flexible y alcanzable, con un diálogo didáctico entre los integrantes mediado por la tecnología (García Aretio, 2020).

Les invito a vivir la experiencia de la educación a distancia, ¡yo me atreví!

  “Aprendiendo demasiado pronto nuestras limitaciones, nunca aprendemos nuestros poderes” Mignon McLaughlin.




Referencias Bibliográficas:

Cabero, J., Llorente, M., Barroso, J., Maíz, I., Castaños, C., Marín, V., Puentes, Á., Cruz, I., Leal, F., Padilla, G., García, M., Navas, E., Rodriguez, M., & Fonseca, M. C. (2015). Mitos, perjuicios y realidades de la educación a distancia. 1–104. Recuperado de: https://idus.us.es/handle/11441/61665

Cabero, J. (2016). La educación a distancia como estrategia de inclusión social y educativa. 1–6. Recuperado de: https://idus.us.es/xmlui/handle/11441/34247

Carstens-Peters, G. (s.f). Persona que usa MacBock Pro [imagen]. Unplash Fotos para todos. Recuperado de: https://unsplash.com/s/photos/working

Cortés, M. (2009). La educación a distancia y el estudio independiente. E-Formadores. Recuperado de: https://educrea.cl/la-educacion-a-distancia-y-el-estudio-independiente/

García Aretio, L. (2020a). Bosque semántico: ¿educación/enseñanza/aprendizaje a distancia, virtual, en línea, digital, eLearning …? Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 23, 9–28. Recuperado de: https://doi.org/http://dx.doi.org/10.5944/ ried.23.1.25495

Marcelo, C. (Coord). (2002). E-learning-Teleformación. Diseño, desarrollo y evaluación de la formación a través de internet. Gestión2000. Recuperado de: https://www.researchgate.net/publication/234007830

Torras, D. E. (2015). Aproximación conceptual a la enseñanza y aprendizaje en línea. Recuperado de: http://ensenyament-aprenentatge-dig.recursos.uoc.edu/teoria/es/

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